Conociendo mi fascinación por los cacharritos me preguntó por qué no me compraba yo otro. La pregunta me la hacía yo mismo, pero... en ese momento no me convencían ni las prestaciones, ni el peso, ni la capacidad de ampliación, ni la conectividad, etc.
Han pasado casi 2 años y ahora he cambiado de opinión. ¿Tanto han cambiado los portátiles? No, seguramente no. Pero mis necesidades con él sí, y mucho.
Ya no necesito un rendimiento enorme para hacer funcionar el Autocad o el 3DS Max. Y para el Photoshop o el Flash que son los que ahora más recursos pueden comerse, siempre puedo tirar de disco duro como memoria virtual. Y si necesito esos 2 programas, sigo teniendo el otro por si acaso.
Antes me planteaba cambiar de ordenador por muchas cosas... pero los discos duros externos por USB me han cambiado la forma de ver las cosas. 400 gigas en total dan para mucho.
Bueno, me he comprado un portátil nuevo. Mi retoño.
Aún no le he sacado apenas jugo y llevo 4 días con él, pero por ahora estoy muy contento. Desde él os escribo.
¿Lo malo? (o al menos lo que a mí no me gusta): Viene con Vista. Un sistema mucho más seguro (hay que reconocérselo), pero mucho más lioso. Además, les ha dado por cambiarlo todo de sitio y encontrar cómo configurar ciertas cosas se hace un poco lioso.
Menos mal que tiene una partición muy decente donde quiero meter Linux... jejeje.