06 diciembre, 2007

Hilando

Hay momentos en los que uno está callado, pensando en sus cosas, y de repente te llega el flash: "Joder, cómo he llegado yo hoy a esta reflexión".
Si tienes algo de memoria y algo de ingenio hilando hacia atrás (a mí me suele fallar lo primero), descubre de qué ha venido todo y te das cuenta de las estrategias que sigue tu mente y como enrevesa todo.
Tampoco voy a detallar el proceso que ha seguido mi mente, pero hilado y he sacado por qué estaba pensando en la acampada del 0'7% que se hizo hace años enfrente del Ministerio de Hacienda. La razón: una canción de Stone Temple Pilots.
Y no, no se reduce a que escuchase esa canción cuando estábamos allí acampados. De hecho, creo que no llegué a escuchar esa canción allí jamás.
Es algo en plan: escuchaba esta canción que me ponía tal tío en el coche en la época en la que me lié con tal, que fue cuando me mudé de Alcalá a Torres, y conocí a tal persona, esa persona me hizo conocer a tal grupo con el que me fui a tal sitio de viaje y allí conocimos a otra gente que nos propuso ir a la acampada y después de ahí me fui con esa otra gente de acampada de escalada a Asturias.
Sí, vale, todo parece fácil (o casi) escuchado así. Pero cuando te paras un momentín y dices: "Por qué demonios me he acordado yo de haberme ido con esta gente a Asturias?". "Por dónde he pasado para llegar a este tema?".

Ese tema lo trata muy bien el comienzo de la novela de Poe "Los crímenes de la calle Morgue". Describe la mente analítica muy bien.
En general Poe me gusta muchísimo, pero ese libro me llevó a plantearme a hilar hacia atrás cuando llego a preguntarme por qué he acabado hablando o pensando algo que hacía tiempo que no se me pasaba por la cabeza.

11 octubre, 2007

Oiga señor!!

La primera vez que oyes que un chaval te dice esas fatídicas palabras ("oiga señor") se te cae el mundo. Poco a poco te vas dando cuenta que ya no eras el chavalín que creías ser, y que los años no pasan en balde...
Un punto clave es el día que, a pesar de poderte quedar toda la noche, decides marcharte a casa porque, sencillamente, no te lo estás pasando bien o estás muy cansado. Otro día clave es cuando, aún sabiendo que te proponen un plan divertido, prefieres quedarte en casa tranquilito.
Hay puntos intermedios como: no mezclar alcohol, no beber tanto, no beber "porque sí", invitar a la gente a tu casa en vez de salir, etc., que pueden darse en cualquier momento o etapa.
Aunque en otros aspectos de tu vida también lo vas notando: pareja, vivienda, trabajo, etc... parece ser en el tema del gambiteo donde más se nota.

26 septiembre, 2007

El 118 es para los bomberos, atontao

Bomberos de Ginebra triunfan en Suiza con un vídeo en el que aclaran, a ritmo de rap, la confusión entre su número de emergencias y el de un servicio de atención telefónica.
En el vídeo, llamado Proyecto 118, los bomberos de Ginebra rapean un mensaje claro: “118 es nuestro número, si no lo recuerdas, apúntatelo en los slips”. Los bomberos también explican los casos en los que hay que contactar con ellos y los que no.
Más sobre la noticia en:
http://www.elpais.com/articulo/gente/118/numero/apuntatelo/slips/elpepugen/20070925elpepuage_6/Tes
Y el video:

20 septiembre, 2007

El fin del verano

A ver si se acaba ya!! Este verano parece no tener fin...
No, no es que no me guste esta época del año (aunque prefiero el otoño) pero he de reconocer que es agotadora (al menos para mí).
Cuando estaba currando, era un no parar. Primero en el curro, yendo de un lado para otro haciendo actividades (en mi trabajo en verano es cuando más se "curra"), y luego siempre surge algo. Tomar algo en el parque, o en una terracita, o hay un concierto pequeño de unos conocidos en un bar, o un paseo por la calle o ir a un mirador a ver las estrellas, o lo que sea, el caso es no parar en casa. Que no decaiga el espíritu gambitero.
No hay que olvidarse de los festivales veraniegos, todo un elenco de momentos agotadores (aunque enormemente divertidos). Este año he estado en el FIB (ya se está convirtiendo en una costumbre autoimpuesta por lo que disfruto).
Cuando no curraba, de viaje en viaje ya que "hay que aprovechar". Además, cuando termine las vacaciones ha de darse la conversación típica:
"Hola, que tal, cuanto tiempo sin verte"
"Bien, ya te digo" (Normal, he estado 15 dias fuera, si te hubiese visto no tendríamos esta conversación)
"¿Dónde has estado?"
"En XXXXX" - Y aquí surgen 2 reacciones dependiendo si has estado en un sitio más o menos interesante o un lugar popular. Este año, que me he ido a 3 sitios (¿veis como no he parado?), he podido ver la enorme diferencia. En todo caso, las palabras siempre son las mismas (aunque no la expresión ni el tono de voz):
"Ah, que bien, ¿Y que tal?"
Y ya depende lo que te quieras explayar cuentas más o menos.
[Se presupone que, cuando vas a un sitio más cool, como Menorca, te lo vas a pasar mejor y vas a ver gran cosas, y si vas a Huelva, pues van a ser unas vacaciones más normales. Bueno, Menorca es mucho más bonito, eso no se puede negar, y tiene mejores playas (aunque no mejores servicios), pero eso no implica que allí te lo vayas a pasar mejor. Pero como se presupone así, la gente entiende que en Menorca te lo has pasado muchísimo mejor.].
Luego, si además en las vacaciones vas con alguien que se empeña en visitar 3 calas al día (o 2 calas y un faro) porque son muy bonitas y sería "imperdonable" perdérselas, pues tu nivel de cansancio va creciendo día a día (súmale a eso un par de salidas nocturnas).
Y es que caminar, de una cala que es preciosa a otra cala preciosa, sólo para conocerlas todas debe tener su sentido (aunque yo no se lo encuentro).
"Y, ¿por qué no nos quedamos en ésta, que estamos de p.m.?"
"Tú calla y camina, que ya verás como es preciosa"
Y te resignas y callas. Total, estás de vacaciones, no tienes ganas de liarla. Y salvo esta caminata infernal bajo un sol abrasador, cuando llegues te lo vas a pasar bien. Eso sí, después de darte un baño hasta que tengas arrugas en los dedos que no se vayan en un mes. Da igual si el agua es cristalina o no (en Menorca en casi todas), tienes tanto calor en el cuerpo que te meterías aunque el agua estuviese más caliente que un caldo.
Sí, ahora he vuelto al curro (y sigo teniendo bastante), pero como no se termina de ir este calor, pues sigue siendo verano y la gente sigue saliendo entre semana. Y, como soy un ser social (y bastante gambitero), no me puedo negar.
Casi tengo ganas de que llegue el otoño. Aparte de porque sea mucho más bonito, más tranquilo y suponga casi siempre un nuevo comienzo, supondrá un pequeño descanso, una tranquilidad y una rutina. Todo eso vendrá porque (aunque luego lo eche de menos) la gente no saldrá entre semana.
Casi que necesito unas vacaciones de las vacaciones... jejeje, que irónica es la vida (ya lo cantaba Alanis Morissette)

04 septiembre, 2007

Tonterías que se pegan

Yo creo que es inevitable.
Como alguna tontería te guste o te haga gracia, la acabas adoptando como propia.
A mi me pasa continuamente, pero una que repito y nadie entiende es la de este video:

Y claro, cuando me pongo a preguntar que dónde irá el pelirrojo o que si mira el de la furgoneta, la gente se queda con cara de póquer.
Bueno, a veces me encuentro con alguien que, milagrosamente, ha visto el vídeo, y no me siento como un estúpido repitiendo las manidas frases.
También cuando tengo una pera en la mano, y la llamo Maria Elena, o hablo del Cocodrilo Pornográfico la gente se me queda mirando como si acabase de decir que Bush tiene intelecto. Tambien cuando digo "para estas cantidades" o "dicen que es la misma pero no es la misma" (de la serie Roseanne).
Por suerte cuando suelto alguna frase de Homer Simpson como "Me aburro" o "Quiero mi bocadillo" que la gente ha visto no sé cuantas veces. Me gusta la de "Hijos os habéis esforzado, y para qué? para hacer el ridículo, la moraleja es: no os esforcéis".
Y más reciente el "Zas, en toda la boca"
En ese aspecto, mi amigo Kaskete (y en ocasiones Andrinete o Henry) es el que me surte de chascarrillos que acaba repitiendo todo el grupo, como:
"En España, y también en Portugal", "¿Tú eres de Yiy's o Pulgaryiy's?", y otras cuantas...
Frases que, sin el momento adecuado (y una debida repetición) no tienen la gracia que en persona.

En fin, ¿quién no tiene coletillas?

10 agosto, 2007

Soy un ignorante

Bueno, no es que sea tonto ni nada por el estilo (o eso creo). El problema está en que, me he dedicado en mi vida más a saber un poquito de todo. Y parece que lo he conseguido, pero, cuando me comparo con gente que sí ha dedicado más parte de su tiempo a informarse o profundizar en ciertos temas, yo quedo como lo que soy, un ignorante.
Sí, está claro que siempre habrá alguien que sepa más que tú del tema (el que sea), y que no está tampoco nada mal saber un poco de muchos temas (así nunca te pillan en blanco), pero como dice el refrán: el que mucho abarca, poco aprieta.
Mi opción quizá no sea la mejor, pero es la que me resulta más cómoda.

28 julio, 2007

Sufrimiento

Iba a titular realmente al artículo "Sufrimiento (o como montar un espectáculo televisivo con algo más de 200 bocatas)", pero me pareció demasiado largo, y así se queda.
Bueno, ahora las explicaciones:
Ayer fue mi pueblo a concursar al "Grand Prix". Sí, ese programa que antes se emitía en TVE1 y lo presentaba Ramón García y ahora es en las autonómicas y lo presenta Bertín Osborne.
Os voy a explicar qué pasó ayer y entenderéis el título.
2 autobuses: 1 para los participantes a las 10 de la mañana (en ese iba yo), y otro a las 13h para el público. Tras una hora de viaje (cosa que no les pasó a los de El Campello), llegamos allí, nos tienen una hora mareándonos sin decirnos nada, y luego aparecen 3 simpáticas azafatas que nos explican todo (5 minutos excasos de explicación). Los participantes de las pruebas físicas se van a vestir (unos 15 minutos), y el resto del tiempo sin hacer nada (a mí me dio tiempo a dormirme en el frío suelo, no digo más).
Nos dan de comer (bueno, no era la ostia, pero al menos no era un cutre bocata).
Al rato aparece el público. No nos cuentan nada... La gente más despistada que un gato en una fábrica de sifones. Lo típico, te pones a hacer fotos. Para eso sí, aparece una señorita que se pone muy exaltada exigiéndonos que no hagamos más fotos.
A los del karaoke nos apartan en una minisala con televisión para hacernos la prueba, mientras meten al público al plató para darles las instrucciones. Al menos la sala tiene comida y bebida.
Yo creo que hicimos la prueba bien, pero...
Tras hacer la prueba, nos encienden la tele para ver cómo va el programa. Nos explican que no entraremos hasta la tercera prueba (para que no nos chivemos).
En la sala, el aire acondicionado apenas funciona y hace un poco de calor. Nos hacemos medio-amiguetes de los concursantes del otro pueblo (El Campello, un pueblo de Alicante).
Vamos viendo cómo hacen las pruebas, todos muy correctos, alegrándonos con nuestras victorias, pero sin menospreciar al contrario.
Llega el momento y nos sacan a plató. Entonces lo noté: el chorro de calor del mismo p#t* infierno que salía del plató.
Nos juntan, sale la prueba, y descubrimos el primer tongo del programa. Paco Morales (el artista padrino), un tío que se dedica a presentar programas de música y karaoke, no sabe distinguir las canciones que cantamos. Sospechoso. Y nuestro alcalde, un poco patán.
El calor es sofocante, insoportable, y sólo llevamos unas horas.
Para colmo, empezamos a notar ciertas irregularidades en la forma de puntuar y calificar las pruebas. Entre el calor, que no te dejan salir a mear, y el tongo, el ambiente se caldea cosa fina.
Aún así, vamos sacando las pruebas adelante (algunas con más acierto, otras con menos), y es por eso que el ánimo no decae.
Nos reconciliamos con el padrino tras hacernos ganar una prueba. Menos mal, porque creemos que era tonto de capirote. No es mal tío, y seguramente le obligaron a hacer lo del karaoke (que, de verdad, nos sentó fatal) y hasta le coreamos.
Descanso, algo forzado, con bocatas para todos y un refresco. Muy poco tiempo, que hay prisas. Menos mal que en la calle ya no hace tanto calor. Yo me empapo la cabeza debajo del grifo para aguantar la presión y el calor (me sirvió como para 10 minutos dentro del plató).
Calor, más calor, y mucho calor. Da igual que enchufaran unos extractores que hacían un ruido del demonio, allí, por más botellas de agua que traían (que cada caja de 30 botellas duraba 30 segundos), el calor se hacía asfixiante. Para colmo, los pocos abanicos que se había traído la gente, no podían salir en pantalla, y durante los rodajes a pasar calor, y a aplaudir cada vez que ellos querían (tuviésemos ganas o no).
Llega la prueba de los bolos y el tongo se hace tan evidente, que apenas dejan seguir el rodaje la gente más mayor de mi pueblo. Los jóvenes volteamos los ojos y pensamos "vaya m13rd4", pero preferimos eso a increpar a nuestra azafata.
En la última prueba arrasamos y nos alzamos con la victoria. Se desata la euforia. Gritamos como cabronías y les cuesta volver a calmarnos.
Después de cerrar el programa, seguimos con el resquemor del tongo de los bolos, y nos vamos a casa cantando y riendo (y de vez en cuando increpando a los organizadores por el incidente).
El alcalde abrió la piscina por la noche para nosotros para celebrar la victoria.
Yo, por mi parte, contento de haber ganado la prueba, y sobre todo, de no habernos clasificado para la final y meternos otras 14 horas en el infierno.

Siempre he estado equivocado

 Siempre he estado equivocado sobre mí mismo. Las razones pueden ser muchas, desde que no había encontrado la motivación suficiente, a que o...