26 agosto, 2008

Ver coincidencias

... donde no las hay.
Sí, es uno de los primeros bulos que intenta nuestra mente para intentarnos acercar a esa persona que nos atrae. Ya sea por el físico, por el intelecto, o por un pequeño detalle que ha tenido y te ha gustado.
Porque, lo creais o no, son siempre los pequeños detalles los que marcan las diferencias más grandes.
Yo, como soy torpe por naturaleza, después de haber estado un buen rato creando un buen ambiente, tengo un pequeño detalle, meto el cuezo, y a la porra todo. Otras veces es al contrario, y me sale algo natural (porque así se debe ser siempre que nos dejen) que resulta ser un detallazo que a la otra persona le encanta (una llamada durante un concierto, un sms en un momento crucial, etc...).
Pero no nos dejemos engañar, que haya detalles que te conecten con esa persona no quiere decir que el resto sea igual. No le va a gustar la música rock porque a tí te guste, y no le van a gustar los ordenadores por más que a tí te chiflen.
A veces es precisamente eso lo que nos convierte en compatibles (aunque suele ser lo contrario), el que no seamos iguales, el que haya diferencias. Pero nuestra mente siempre intenta encontrar esas semejanzas, autoengañándonos, porque las estadísticas hablan a favor de que esos "auto-embustes" sean realidad.
Hay gente que se deja engañar a grandes niveles por su mente, cada uno/a pone el límite. Hay casos muy exagerados: da igual que él sea musulmán y yo no, viva en otro país, no le guste ni mi humor* ni mi tipo de música, estamos destinados a ser uno. Bueno, hay que ser un poco realista, ¿no?. No creo que saliese yo con una pokera quinceañera.
También hay casos muy estrictos: No puede ser, yo soy de Torres, ella es de Pozuelo (que está a 5kms), no va a funcionar.
- Vamos a ver, pero si está perdida por tí, y tú por ella.
- Da igual, no es de mi mismo pueblo.
Bueno, quizá me haya pasado con los ejemplos, pero era para hacerlo más significativo.
Pero lo normal es que se busquen coincidencias. Pero ahí está siempre otra parte de tu mente (o un amigo/a que te haga la misma función) que te hace de Pepito Grillo y te recuerda la realidad:
- Chaval, por muy guapa que te parezca, no se parece a tí en nada.
- Tía, por más que te gusten sus ojos, no quiere decir que ella quiera irse a vivir contigo.
- A ver, campeón, por que sea bajita no quiere decir que piense igual que tú.
- Chiquitina, por muy guapo que sea no va a ser el chico tierno que buscas. Es un cabrón y lo sabes.
- Tío, por muy cachas que esté, no, no le va el rock ni ir a sitios rockeros.
Pero bueno, nuestra mente siempre se buscará estrategias para encontrar puntos en común (aunque no sean necesarios).


*= Yo creo que el humor es un punto muy a tener en cuenta. Compartir el mismo tipo de humor significa (al menos para mí) compartir el planteamiento que te haces en la vida respecto a los problemas. No es mejor ni peor tener más humor o tenerlo distinto, pero sí te hace más compatible o no. Alguien que ironiza con la muerte, ya sea con un chiste o con una broma, difícilmente casará con alguien con quien no se pueda bromear sobre tal asunto (y ojo, las vivencias y/o educación de cada una/o te llevan a una cosa o la otra). Alguien que haga bromas tontas dificilmente compatibilizará con uno que busque la broma sátira, que requiere complicidad intelectual con su interlocutor/a.
Por lo que aquí va un consejo inútil: Si no teneis el mismo humor, olvídate, no sois compatibles y ésto tiene los días contados.
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